El rastro se pierde en Chilpancingo (2/5)
María y Javier recorrieron hospitales y morgues, pero nadie sabía nada del Kenworth azul.
El 23 de diciembre pasó y Roberto no llegó. María llamó a la empresa "La Regio Montana", donde le confirmaron que Roberto había entregado la mercancía a las 11 a.m. y se había marchado con prisa por volver a casa. María contrató al detective Aurelio Mendoza, quien descubrió el último avistamiento: una gasolinera en Chilpancingo.
"Señora, muchos tráileres desaparecen en estas carreteras. Hay mucho bandolerismo", le dijeron en Acapulco. María vendió todo para pagar la investigación, pero tras tres años, el detective se rindió. El camión y su conductor se habían desvanecido como humo.
Javier creció ayudando a su madre con costuras y venta de tamales. Estudió ingeniería mecánica para honrar a su padre, soñando siempre con encontrar el camión azul en alguna carretera perdida. Cada 22 de diciembre, Javier manejaba la misma ruta, buscando una pista que el tiempo parecía haber borrado.
Marzo de 2023. Una llamada de la Fiscalía de Jalisco cambia todo. Han encontrado el Kenworth azul en una barranca profunda.
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